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PRIMER VIAJE A POLONIA

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PAPA RECUERDA RECIENTE VISITA APOSTÓLICA A POLONIA DURANTE AUDIENCIA GENERAL
Roma, 1 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI dedicó la catequesis de ayer miércoles a su reciente viaje a Polonia, para 'recorrer de nuevo' junto a los 35.000 peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, las etapas del viaje apostólico. El Santo Padre recordó de modo especial la 'solemne Eucaristía' en la Plaza Pilsudski, un lugar que 'ha adquirido un valor simbólico por haber albergado acontecimientos históricos', desde las misas celebradas por Juan Pablo II, hasta los funerales del Cardenal Wyszynski y las ceremonias de sufragio por Juan Pablo II. El Papa recordó también las visitas a los santuarios 'que jalonaron la vida de sacerdote y de obispo de Karol Wojtyla': Czestochowa, Kalwaria Zebrzydowska y la Divina Misericordia.
'No podré olvidar la visita al santuario mariano de Jasna Góra, (...) corazón de la nación polaca –afirmó luego- donde hablé de la fe como actitud fundamental del espíritu que abarca a toda la persona. (...) A la Virgen Dolorosa del santuario de Kalwaria (...) pedí que sostuviera la fe de la comunidad eclesial en los momentos difíciles. (...) En el Santuario de la Divina Misericordia subrayé que sólo la misericordia divina ilumina el misterio del ser humano. En el convento cercano a ese santuario, (...) Sor Faustina Kowalska recibió un mensaje de confianza para la humanidad del que Juan Pablo II se hizo intérprete'.

El Papa mencionó también 'otros santuarios simbólicos' de su viaje: Wadowice, cuna de Juan Pablo II y donde están 'las raíces de su fe robusta, de su humanidad tan sensible y abierta, de su amor por la belleza y la verdad, de la devoción a la Virgen, de su amor a la Iglesia y sobre todo de su vocación a la santidad' y la catedral de Wawel, donde 'celebró su primera misa'.

Refiriéndose al encuentro con los jóvenes en el parque de Blonie de Cracovia, el Santo Padre citó la frase de su predecesor 'Permaneced firmes en la fe'. 'Son las palabras que he dejado a los hijos de la amada Polonia, alentándolos a perseverar en la fe a Cristo y a la Iglesia para que Europa y el mundo no carezcan de la aportación de la fe evangélica. Todos los cristianos deben sentirse comprometidos en este testimonio, para evitar que la humanidad del tercer milenio conozca de nuevo horrores parecidos a los de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau'.

A lugares como esos, dijo el Papa, 'no se puede dar más respuesta que la Cruz de Cristo: el Amor que desciende hasta el abismo del mal para salvar al ser humano desde su raíz, donde su libertad puede rebelarse contra Dios.' '¡Que la humanidad contemporánea no olvide Auschwitz y las otras 'fábricas de muerte' donde el régimen nazi quiso eliminar a Dios para tomar su lugar! - concluyó el Papa-. Que no ceda a la tentación del odio racial que origina las formas más atroces del antisemitismo! Que los seres humanos vuelvan a reconocer que Dios es padre de todos y llama a todos en Cristo a construir un mundo de justicia, de verdad y paz!'.

Fecha publicación: 2006-05-31

Benedicto XVI hace un balance de su viaje a Polonia

Intervención en la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 31 mayo 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general de este miércoles dedicada a comentar su segundo viaje apostólico internacional que tuvo por destino Polonia, la tierra natal de Juan Pablo II, del 25 al 28 de mayo.

* * *



Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quiero recorrer junto a vosotros las etapas del viaje apostólico que pude realizar en los días pasados a Polonia. Doy las gracias al episcopado polaco, en particular a los arzobispos metropolitanos de Varsovia y de Cracovia, por el celo y el cuidado con que han preparado esta visita. Vuelvo a expresar mi reconocimiento al presidente de la República y a las diferentes autoridades del país, así como a todos los que han cooperado en el éxito de este acontecimiento. Sobre todo quiero dar gracias de corazón a los católicos y a todo el pueblo polaco, pues he sentido su abrazo lleno de calor humano y espiritual. Y muchos de vosotros lo han visto por televisión. Era una verdadera expresión de la catolicidad, del amor a la Iglesia, que se expresa en el amor por el sucesor de Pedro.

Después de la llegada al aeropuerto de Varsovia, el lugar de mi primera cita reservada a los sacerdotes fue la catedral de esa importante ciudad en el día en el que se celebraba el quincuagésimo aniversario de la ordenación sacerdotal del cardenal Józef Glemp, pastor de esa archidiócesis. De este modo, mi peregrinación comenzó con el signo del sacerdocio y continuó después con la solicitud ecuménica testimoniada en la iglesia luterana de la Santísima Trinidad. En esa ocasión, junto a los representantes de las diferentes iglesias y comunidades eclesiales que viven en Polonia, confirmé el firme propósito de considerar el compromiso por la reconstrucción de la plena y visible unidad entre los cristianos como una auténtica prioridad de mi ministerio. Después llegó la solemne celebración eucarística en la plaza Pilsudski, llena de gente, en el centro de Varsovia. Este lugar, en el que celebramos solemnemente con alegría la Eucaristía, alcanzó un valor simbólico, pues había acogido acontecimientos históricos como las santas misas celebradas por Juan Pablo II y la de los funerales del cardenal primado Stefan Wyszynski, así como algunas de las masivas celebraciones de sufragio en los días posteriores a la muerte de mi venerado predecesor.

En el programa no podía faltar la visita a los santuarios que han marcado la vida como sacerdote y obispo de Karol Wojtyla; sobre todo tres: el de Czestochowa, el de Kalwaria Zebrzidowska y el de la Divina Misericordia. No podré olvidar la visita al famoso santuario mariano de Jasna Góra. En ese Claro Monte, corazón de la nación polaca, como si fuera un cenáculo, numerosísimos fieles, en especial religiosos, religiosas, seminaristas y representantes de los movimientos eclesiales, se reunieron en torno al sucesor de Pedro para ponerse, junto a mí, en escucha de María. Inspirándome en la estupenda meditación mariana que Juan Pablo II regaló a la Iglesia en la encíclica «Redemptoris Mater», quise volver a proponer la fe como actitud fundamental del espíritu, que no es algo meramente intelectual o sentimental. La fe auténtica involucra a toda la persona: sus pensamientos, afectos, intenciones, relaciones, corporeidad, actividad, trabajo cotidiano. Al visitar después el maravilloso santuario de Kalwaria Zebrzydowska, cercano a Cracovia, le pedí a la Virgen de los dolores que apoye la fe de la comunidad eclesial en los momentos de dificultad y de prueba; la etapa sucesiva en el Santuario de la Divina Misericordia, en Lagiewniki, me permitió subrayar que sólo la Divina Misericordia ilumina el misterio del hombre. En el convento cercano a este santuario, al contemplar las llagas luminosas de Cristo resucitado, sor Faustina Kowalska recibió un mensaje de confianza para la humanidad, el mensaje de la Misericordia Divina, al que Juan Pablo II hizo eco y del que se convirtió en su intérprete. Es un mensaje realmente central para nuestro tiempo: la Misericordia como fuerza de Dios, como límite divino contra el mal del mundo.

Quise visitar otros «santuarios» simbólicos: me refiero a Wadowice, localidad que se ha hecho famosa porque allí nació y fue bautizado Karol Wojtyla. La visita me dio la oportunidad de dar las gracias al Señor por el don de este incansable servidor del Evangelio. Las raíces de su fe robusta, de su humanidad tan sensible y abierta, de su amor por la belleza y la verdad, de su devoción a la Virgen, de su amor por la Iglesia y sobre todo de su vocación a la santidad se encuentran en esta pequeña ciudad en la que recibió su primera educación y formación. Otro lugar amado por Juan Pablo II es la Catedral de Wawel, en Cracovia, lugar simbólico para la nación polaca: en la cripta de esa catedral Karol Wojtyla celebró su primera misa.

Otra bellísima experiencia ha sido el encuentro con los jóvenes, que tuvo lugar en Cracovia, en el gran parque de Blonie. A los numerosos jóvenes entregué simbólicamente la «Llama de la misericordia» para que sean en el mundo heraldos del Amor y de la Divina Misericordia. Con ellos medité en el pasaje evangélico de la casa construida sobre la roca (Cf. Mateo 7, 24-27), leído también hoy, al inicio de esta audiencia. Me detuve a reflexionar también sobre la Palabra de Dios el domingo por la mañana, solemnidad de la Ascensión, durante la celebración conclusiva de mi visita. Fue un encuentro litúrgico animado por una extraordinaria participación de fieles en el mismo parque en el que, en la noche anterior, se había desarrollado la cita con los jóvenes. Aproveché la oportunidad para renovar ante el pueblo polaco el anuncio estupendo de la verdad cristiana sobre el hombre, creado y redimido en Cristo; esa verdad que en tantas ocasiones proclamó Juan Pablo II con vigor para alentar a todos a permanecer firmes en la fe, en la esperanza y en el amor. «¡Permaneced firmes en la fe!». Esta ha sido la consigna que he dejado a los hijos de la querida Polonia, alentándoles a perseverar en la fidelidad a Cristo y a la Iglesia para que no falte nunca a Europa y al mundo la contribución de su testimonio evangélico. Todos los cristianos tienen que sentirse comprometidos a dar este testimonio para evitar que la humanidad del tercer milenio pueda conocer de nuevo horrores semejantes a los que son evocados trágicamente por el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Precisamente quise detenerme en ese lugar tristemente conocido en todo el mundo antes de regresar a Roma. En el campo de Auschwitz-Birkenau, al igual que en otros campos semejantes, Hitler hizo exterminar a seis millones de judíos. En Auschwitz-Birkenau murieron también unos 150.000 polacos y decenas de miles de hombres y mujeres de otras nacionalidades. Ante el horror de Auschwitz no hay otra respuesta que la Cruz de Cristo: el Amor que desciende hasta el abismo del mal para salvar al hombre en su raíz, donde su libertad puede rebelarse contra Dios. ¡Que la humanidad de hoy no se olvide de Auschwitz y de las demás «fábricas de la muerte» en las que el régimen nazi trató de eliminar a Dios para tomar su puesto! ¡Que los hombres vuelvan a reconocer que Dios es Padre de todos y que nos llama a todos en Cristo a construir juntos un mundo de justicia, de verdad y de paz! Queremos pedirle esto al Señor por intercesión de María, a quien hoy, al concluir el mes de mayo, contemplamos visitando con diligencia y amor a su anciana pariente Isabel.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de de la audiencia, el Santo Padre saludó a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en español]

Queridos hermanos y hermanas:
Deseo compartir hoy algunos aspectos de mi reciente viaje a Polonia, en el que he visitado algunos lugares tan significativos para el querido Papa Juan Pablo II, encontrando siempre una multitud entusiasta de los hijos de esa noble Nación.

Han sido jornadas densas de encuentros, celebraciones multitudinarias, visitas a diversos santuarios marianos y lugares que son como hitos en la historia espiritual de Karol Wojtyła, y también en el alma de tantos polacos.

En Auschwitz salta a la vista la magnitud del horror al que se puede llegar cuando se trata de eliminar a Dios para ocupar su puesto. Por eso he alentado a todos los polacos a permanecer firmes en la fe, fieles a Cristo y a la Iglesia, para que no falte su testimonio evangélico en Europa y en el mundo. Un testimonio que todos han de dar para evitar que en la humanidad del tercer milenio se llegue a las atrocidades de los campos de concentración.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, en particular a los grupos del Movimiento de Vida Cristiana, del Regnum Christi, de Schönschtatt y la Asociación Providencia, así como de la Parroquia de San Pelayo, acompañados del Cardenal Eduardo Martínez Somalo, y a los demás grupos y personas de Latinoamérica y España. Invito a todos a terminar el mes de mayo invocando con devoción a la Santísima Virgen María.
¡Muchas gracias!

[© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]

VATICANO / Comunidad judía decepcionada por trato del Papa hacia el Holocausto
Discurso de Benedicto XVI en Auschwitz genera polémicas

El Pontífice encendió una vela frente al paredón de la muerte en Auschwitz en memoria de las víctimas del Holocausto
(Foto AP)




Prensa italiana estima lejana la reconciliación entre hebreos y católicos


Roma. El discurso del papa Benedicto XVI durante su visita el pasado domingo al campo de exterminio de Auschwitz, en el que atribuye los crímenes del nazismo a "un grupo de criminales" que "abusaron" del pueblo alemán, suscitó críticas de exponentes judíos y de editorialistas de Italia.

El presidente de la Unión de Comunidades Judías Italianas, Claudio Morpurgo, manifestó su "perplejidad" por las palabras del Papa, las cuales terminan por "reducir" la gravedad del nazismo y el Holocausto, refirió AFP.

El gran rabino de Roma, Riccardo di Segni, se limitó a calificar el discurso del Papa de "problemático".

Los representantes de la comunidad judía italiana reconocieron que el Pontífice alemán cumplió "un gesto de gran valor simbólico" al visitar el campo de exterminio.

Sin embargo, se sienten "muy decepcionados" por la manera como Benedicto XVI abordó el tema, "como si la eliminación masiva de judíos hubiera sido un episodio aislado y no el fruto de una operación cultural y política muy amplia y compleja. No puede ser adjudicada sólo a (Adolf) Hitler y sus acólitos", dijo Morpurgo.

Para Di Segni, el discurso del Papa puede ser analizado desde el punto de vista teológico e histórico y el grito de dolor pronunciado por el Pontífice ante las cámaras de gas donde fueron asesinados millones de judíos _"Dios, ¿por qué permitiste eso?"_ no cubre los llamados silencios de la Iglesia sobre ese período.

"Fue más una denuncia fuerte contra la ausencia de Dios que un pedido para que no se cubran los silencios y los hombres asuman sus responsabilidades", explicó Di Segni.

Indicó que la interpretación del Papa sobre la responsabilidad de los alemanes "no es convincente", ya que "trata al pueblo alemán como víctima y no como verdugo".

La prensa italiana fue muy severa con las palabras del Papa y estimó que la reconciliación entre judíos y católicos tomará aun más tiempo.

"Las palabras del Papa abren muchos interrogantes", escribió el vaticanista de La Repubblica, Marco Politi, quien consideró que la descripción que dio el jefe de la Iglesia católica del pueblo alemán como "manipulado o engañado por una banda de criminales, termina, se quiera o no, por exculparlo".

El historiador alemán Daniel Jonah Goldhagen, entrevistado por el diario Il Corriere della Sera, dijo que "no es suficiente preguntarse por qué Dios no estaba en Auschwitz, hay que preguntarse dónde estaba Pío XII".

"Ha sido un paso hacia atrás con respecto al documento de 1998 del papa Juan Pablo II, Una reflexión sobre la Shoah, en el que pide perdón por el papel de la Iglesia y su rebaño en la persecución del pueblo judío", afirmó.

También la prensa española subrayó las polémicas declaraciones del Pontífice.

"El Pontífice se descolgó con una especie de absolución de la responsabilidad colectiva del pueblo alemán en los crímenes cometidos por los nazis, en un párrafo que sin duda levantará ampollas, sobre todo en su Alemania natal", indicó el diario El Mundo.

"Fue un discurso muy emocionante, pero hay cosas que habrían podido ser más fuertes", declaró el gran rabino de Polonia, Michel Schudrich. "Su simple presencia aquí era muy importante, era un grito contra el antisemitismo", dijo.

Juan María Alponte
El Universal
Martes 30 de mayo de 2006
Internacional
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El Papa alemán en busca del Papa polaco
Es algo más que un viaje ecuménico. Benedicto XVI, es un Papa alemán que, en su recorrido por Polonia, la tierra de Juan Pablo II, ha tenido que revivir la historia. Su alocución: "Perdonamos y pedimos perdón" es un grave testimonio que ni se inicia ni se cierra en sus palabras. En efecto, Joseph Ratzinger tenía 6 años cuando Hitler llegó al poder el 30 de enero de 1933. Su nombramiento como Canciller se debió, después de las elecciones del 6 de noviembre de 1932 (votó el 79.93% del Censo electoral), a un hecho fundamental: al apoyo del Zentrum, partido controlado por los católicos.

Las elecciones proporcionaron, al Partido Nazi, 196 escaños (de 584) y el Presidente de la República, de acuerdo con las normas democráticas, llamó a Hitler para preguntarle, dado que era el partido con mayoría de escaños, pero sin el número suficiente para gobernar, si podía obtener la mayoría parlamentaria.

Los 70 escaños del Zentrum (el Partido Socialista 121 y el Comunista 100) y los derivados de pequeños grupos nacionalistas, proporcionaron a Hitler la mayoría indispensable. El líder católico, von Papen, el 4 de enero de 1933, hizo pública su coalición con el Partido Nazi. Como consecuencia, Hitler fue nombrado canciller el 30.

El 21 de marzo de 1933, en lo que se llamó "La Jornada de Potsdam" Hitler y el Presidente de la República, mariscal Hindenburg, "símbolos, se dijo, de la Vieja Alemania y de la Nueva", se estrecharon la mano ante la tumba de Federico el Grande.

No hubo tal acuerdo moral. Hitler pidió a la Asamblea, sin más, los plenos poderes. El 21 de marzo el diario Vossische Zeitung, en un editorial valeroso, denunció que Hitler, de ser aprobados, gobernaría por encima de la ley. Hitler volvió a contar con los votos cristianos y moderados de forma que 441 diputados votaron a su favor frente a 94 en contra. Los diputados del Zentrum, pese a la persecución ya abierta contra comunistas y socialistas, apoyaron los plenos poderes con lo cual contribuyeron a la dictadura.

Cuando era evidente que Hitler se disponía a establecer el partido único se firmó -20 de julio de 1933- el Concordato entre el Vaticano y el régimen nazi. La iglesia protestante -central en Alemania- se sometió igualmente. Ello pese a que, el 14, se prohibió la reconstitución de los partidos disueltos. El 12 de noviembre de 1933, los nuevos comicios, en ese clima político, llevaron al Reichstag a 661 diputados nazis. Las persecuciones (el primer campo de concentración de Dachau abrió sus puertas para los diputados comunistas y socialistas) fueron inmediatas y los cristianos del Zentrum, abrumados, entendieron que era su fin. Hasta el 14 de marzo de 1937, con la Encíclica Mit Brennender Sorge, Pío XI, no condenó los excesos del régimen nazi. El 19 de marzo, en equilibrio, con la Encíclica Divini Redemptoris, Pío XI condenaba, igualmente, al "comunismo ateo".

Joseph Ratzinger tenía 12 años cuando las tropas nazis, con el acuerdo de la URSS, invadieron Polonia (se la repartieron los dos países y la parte de la Ucrania polaca anexada a la URSS todavía es de la Ucrania actual) y organizaron una verdadera masacre. Tres millones de judíos polacos fueron asesinados y en Polonia se abrieron los campos de la muerte de Auschwitz (en polaco Oswiecim) y Birkenau (en polaco Brzezinka) que ha visitado Benedicto XVI en memoria del Holocausto. En la última etapa de la contienda Joseph Ratzinger, como tantos niños apenas adolescentes, fue movilizado para servir en las Fuerzas auxiliares.

Hans Küng, el teólogo alemán que conoció en la Universidad a Joseph Ratzinger dice en su libro La Iglesia Católica, que el silencio de Pío XII sobre el Holocausto todavía es un problema. Benedicto XVI sabe que la reconciliación es la paz si es la verdad.


alponte@prodigy.net.mx

Pregunta el Papa alemán al visitar Auschwitz
"¿Por qué, Señor, has callado?"

Benedicto XVI oró por aquellos que sufren bajo el poder del odio.
Joseph Ratzinguer cruzó solo la tristemente célebre puerta con la frase



29-Mayo-06


Mientras el Papa miraba petrificado en su atuendo blanco el monumento al Holocausto en Auschwitz, se dibujaba en el oscuro cielo polaco un luminoso arcoiris. Una de las tantas imágenes conmovedoras del día.

Ya al principio de la visita al campo de concentración nazi en suelo polaco, el convoy papal se había detenido poco antes del portal. Benedicto XVI quería atravesar la entrada solo, a pie, sin acompañamiento.

Benedicto rezó el domingo en el ex campo de concentración nazi llamándose “hijo de Alemania”, y se preguntó por qué Dios había callado cuando un millón y medio de personas, la mayoría judías, murieron en ese “valle de oscuridad”.

Al hablar en la sección Birkenau del campo, cerca de donde los judíos llegaban en trenes para morir asesinados en las cámaras de gas, el líder de la Iglesia católica dijo que era casi imposible hablar en “este lugar de horror”, especialmente en su condición de alemán.

“En un sitio como éste, las palabras no sirven. Al final, sólo puede haber un terrible silencio, un silencio que es un llanto del corazón a Dios: ¿Por qué, Señor, has callado?¿Cómo pudiste tolerar esto? ¿Cómo pudo permitir esta eterna matanza, el triunfo del mal?”.

“Nuestro silencio se convierte en cambio en un pedido de perdón y reconciliación, un llamado para que Dios no permita que esto vuelva a ocurrir”, dijo durante una histórica visita a Auschwitz en el último día de un viaje de cuatro días por Polonia.

En el último de sus cuatro días de una gira por Polonia, Benedicto XVI, de 79 años, dijo que los humanos no podían entender “esa matanza eterna” sino sólo buscar la reconciliación entre aquellos que han sufrido entonces y los que sufren ahora “por el poder del odio”.

Como en el resto del viaje, el Papa siguió los pasos de su predecesor Juan Pablo II, nacido en Polonia, quien visitó el campo en 1979 en su primera visita al país como cabeza de la Iglesia católica. Juan Pablo murió en abril del 2005 y es venerado como un santo en su tierra natal.

“El Papa Juan Pablo II vino aquí como hijo del pueblo polaco. Hoy vengo aquí como hijo del pueblo alemán”, dijo Benedicto en italiano cerca de las ruinas de un crematorio en Birkenau, el sector del complejo de Auschwitz donde los judíos eran asesinados.

“No podía dejar de venir aquí”, agregó mirando las vías de los trenes que traían a los judíos en vagones de ganado. “Tenía que venir. Es un deber ante la verdad y todos los que sufrieron aquí, un deber ante Dios”, resalto.

El líder de los mil 100 millones de católicos apostólicos romanos en el mundo también rezó por la paz en su nativa Alemania, que había evitado nombrar para no herir sensibilidades polacas y judías. El Papa fue forzado a unirse a las Juventudes Hitlerianas y enrolado al ejército durante la guerra.

El pontífice entró a Auschwitz y se dirigió a la línea de fuego del Muro de la Muerte, donde
se reunió con 32 de los 200 mil sobrevivientes. Benedicto besó a un sobreviviente judío, Henryk Mandelbaum, en ambas mejillas.

También rezó en la celda donde el sacerdote polaco Maximilian Kolbe murió en 1941 luego de que reemplazó voluntariamente a un padre de familia que iba a ser ejecutado. Juan Pablo II lo hizo santo en 1982.

Más temprano, el domingo, Benedicto dio una misa para más de 900 mil personas en un campo en Krakovia, donde Juan Pablo II tradicionalmente hacía masivas reuniones con la gente del campo antes de regresar a Roma.

Testigo del horror
Las fuerzas alemanas que ocuparon Polonia crearon Auschwitz en 1940 como un campo de trabajo para los prisioneros polacos, expandiéndolo gradualmente en un enorme complejo de muerte y trabajo esclavo.

Entre 1.2 y 1.5 millones de personas murieron en Auschwitz, en su mayoría judíos. Muchos ni siquiera fueron registrados porque tras llegar en tren a Birkenau fueron enviados directamente a cámaras de gas.

El campo fue liberado por los soldados soviéticos el 27 de enero de 1945. Unos 200 mil prisioneros sobrevivieron.



Redacción - 29/05/2006
Benedicto XVI visitó durante la tarde de ayer los campos de concentración y exterminio de Auschwitz y Birkenau, donde imploró la reconciliación "con Dios, con los hombres que sufrieron y con todos los que actualmente sufren bajo el poder del odio y bajo la violencia fomentada por el odio"


"Estoy aquí como hijo del pueblo alemán y por ello tenía que venir. Era y es un deber frente a la verdad y al derecho de cuantos han sufrido, un deber ante Dios", dijo el Papa en el emotivo discurso que pronunció en el campo de exterminio de Birkenau, el mayor del gigantesco complejo de dolor y muerte que ha pasado a la historia como Auschwitz-Birkenau. "Soy hijo de aquel pueblo en el que un grupo de criminales alcanzó el poder mediante falsas promesas, en nombre de perspectivas de grandeza y de recuperación del honor de la nación y su relevancia", afirmó.

Benedicto XVI añadió que mediante "previsiones de bienestar y con la fuerza del terror y de la intimidación, nuestro pueblo (el alemán) pudo ser usado y se abusó de él como instrumento en la locura de destrucción y de dominio". Así, recordó cuando acompañó a su predecesor en 1979 o cuando regresó al año siguiente con un grupo de obispos alemanes "horrorizados a causa del mal" y esperanzados de que sobre esas "tinieblas se alzara la estrella de la reconciliación".

“El objetivo de mi estancia hoy, aquí, es para implorar la reconciliación, con Dios, con los hombres que han sufrido y con todos aquellos que en esta hora de la historia sufren de nuevo bajo el poder del odio y bajo la violencia fomentada por el odio". De esta manera, abogó por que la violencia no crea la paz sino "una espiral de destrucción en la que todos al final pierde y pidió a Dios que la fuerza de la reconciliación y de la paz prevalezca sobre las amenazas de la irracionalidad o de una razón falsa, separada de Dios".

Para el Santo Padre, los lugares que visitó ayer no son sólo parte del pasado y de la memoria. De hecho, hizo referencia a las lápidas “en las que se habla del dolor humano "y dejan intuir el cinismo de aquel poder que trataba a los hombres como material y no les reconocía como personas".

Durante su recorrido por "este lugar de horrores y de acumulación de crímenes contra Dios y el hombre", como llamó a los dos campos, pasó por patio del llamado "Muro de la muerte", en Auschwitz, donde colocó una corona de flores, saludó a varios ex prisioneros que aún viven y visitó la celda donde murió en santo polaco Maximiliano Kolbe.

Después se trasladó al Centro de Diálogo y Plegarias, institución católica levanta en el campo para potenciar el diálogo, la reconciliación y la paz, y que fue objeto de críticas hace años por los judíos, que no querían un centro católico donde murieron más de un millón de hebreos. De allí partió al colindante Birkenau, donde pronunció el discurso ante las 22 lápidas que recuerdan a las víctimas, se invocó la paz y encendió un cirio, símbolo de la vida y la memoria.

El Papa venera a la Virgen Negra de Jasna Gora y afirma que la Iglesia necesita curas santos
Benedicto XVI visita Czestochowa, corazón del catolicismo polaco
Benedicto XVI continúa en Polonia un viaje lleno de simbolismo y en el que sigue los pasos de Juan Pablo II. El Papa acudió ayer al santuario de Czestochowa, corazón del catolicismo, para venerar a la Virgen Negra de Jasna Gora. El Pontífice recordó allí que el mundo y la Iglesia necesitan “santos sacerdotes”.
JUAN LARA/ CZESTOCHOWA


El papa Benedicto XVI llegó ayer al santuario de Czestochova, corazón del catolicismo polaco, para venerar a la Virgen Negra de Jasna Gora. Allí aseguró que el mundo y la Iglesia necesitan sacerdotes, “santos sacerdotes”.

El Pontífice, que procedía de Varsovia, rezó durante unos minutos ante el icono de la Virgen Negra y mantuvo un encuentro con religiosos, seminaristas y representantes de los movimientos eclesiales.

Un día después de que dijera en Varsovia que la Iglesia necesita sacerdotes que sean “maduros, viriles y capaces de cultivar una auténtica espiritualidad”, animó a los candidatos a sacerdotes a no temer por los deberes y las incógnitas del futuro y a dejarse asombrar por la presencia de Cristo.

“No temáis si os faltan las palabras o si os sentís rechazados. El mundo y la Iglesia necesitan sacerdotes, santos sacerdotes”, afirmó.

El Obispo de Roma destacó que siguiendo la llamada de Dios, los religiosos han renunciado a “cosas buenas, a disponer libremente de sus vidas, a formar una familia y a acumular bienes” y les animó a que no pierdan “el entusiasmo original” y dejen que María les conduzca hacia una adhesión siempre más plena hacia Cristo.

Benedicto XVI mostró su satisfacción por la vitalidad de los movimientos eclesiales e hizo votos para que sean siempre más numerosos para servir al Evangelio en el mundo actual, cada vez más secularizado.

Czestochowa es otro de los lugares unidos a la memoria de Juan Pablo II que ha querido visitar Benedicto XVI en su primer viaje a Polonia. Desde el siglo XVI se venera en el santuario el icono de la Madre de Dios, conocida como la Virgen Negra, patrona y reina de Polonia.

En este santuario, comenzado a construir en 1382, Juan Pablo II puso en manos de la virgen su Pontificado. Karol Wojtyla, como la mayoría de los polacos, visitó el lugar en su época de juventud y ya como Papa volvió en seis ocasiones.

Desde Czestochowa, Benedicto XVI viajó hasta Cracovia, la ciudad de la que Juan Pablo II fue arzobispo y cardenal, a la que llegó con 18 años, en la que pasó los siguiente cuarenta años y de la que partió hacia Roma para acudir al cónclave de 1978 que le eligió Papa.

En Cracovia se alojará en el Palacio Arzobispal y recordando lo que hacía Juan Pablo II cuando la visitaba ya como Papa, se asomará al balcón para saludar a los vecinos.

Benedicto XVI visitó hoy otro de los lugares unidos a la memoria de Juan Pablo II, el santuario de la Divina Misericordia, en las afueras de Cracovia, donde se reunió con varios centenares de enfermos, a los que dijo que son el 'más elocuente testimonio de la misericordia de Dios'.

Cracovia, 27 de mayo de 2006.- 'Queridos enfermos, marcados por el sufrimiento del cuerpo o del alma sois los que estáis más unidos a la cruz de Cristo y al mismo tiempo sois los más elocuentes testimonios de la misericordia de Dios', afirmó el Papa.

El Pontífice dijo que frente a la enfermedad estamos ante dos misterios, el del sufrimiento humano y el de la Divina Misericordia y aunque en un principio parezca que son contrapuestos, cuando se profundiza a la luz de la fe se ve que están en armonía y que ello es gracia al misterio de la Cruz.

La cruz, dijo el Papa, es el 'toque de amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrenal del hombre'.

Image 'Debido a la enfermedad, Cristo se vuelca sobre la humanidad con amor', añadió el Papa, que precisó que no hay 'una fe más profunda, una esperanza más viva y un amor más ardiente' que el del enfermo que se pone en las manos de Dios.

Las manos de las personas que ayudan a los enfermos, añadió el Papa, son la 'prolongación' de 'la gran mano de Dios'.

El santuario de la Divina Misericordia fue levantado para honrar el culto impulsado por Santa Faustina Kowalska, de la que Juan Pablo II se consideraba su discípulo.

Se alza junto al convento donde vivió Faustina, conocida como la santa Teresa de Jesús polaca y fue bendecido por Juan Pablo II durante su última visita a Polonia, en agosto de 2002.

En aquella ocasión dijo que el mundo actual necesita más que nunca la misericordia de Dios para acabar con las injusticias, el odio y la sed de venganza y para lograr la paz.

Ese lugar traía grandes recuerdos a Juan Pablo II. Y es que cuando era un simple seminarista clandestino y trabajaba en la fábrica de sosa cáustica 'Solvay', cercana al convento, el joven Karol se detenía allí para rezar, tras conocer las visiones de la mística Kowalska.

El Papa bendijo a enfermos presentes en el Santuario
El Papa bendijo a enfermos presentes en el Santuario

La Misericordia Divina fue uno de los temas claves de su pontificado. Prueba de ello es que su segunda encíclica 'Dives in Misericordia', de 1980, está inspirada en las revelaciones de Kowalska, nacida en 1905 y fallecida en 1938.



Faustina perteneció a la congregación de las hermanas de la Beata Virgen María de la Misericordia, que vivían en el convento de Lagiewniki, construido a finales del siglo XIX y en el que se enseñaba a las jóvenes a bordar, tejer, cuidar jardines y agricultura.

Hasta la Segunda Guerra Mundial el convento era casi desconocido, pero tras las experiencias místicas de Faustina comenzó a ser visitado por miles de personas, entre ellas el futuro Papa.

La monja escribió un diario en el que describió sus visiones y charlas con Jesús, de gran profundidad teniendo en cuenta que apenas sabía leer y escribir.

En 1931 mientras estaba en su celda, Faustina tuvo una visión de Jesús vestido de blanco, que apareció con una mano levantada para bendecir mientras de su pecho salían dos grandes rayos, uno rojo y el otro blanco.

Según su testimonio, Jesús le pidió que se pintara un cuadro en el que se representara la imagen por ella presenciada y que se bendijera el primer domingo después de la Pascua que, agregó, debía ser la fiesta de la Misericordia, como así estableció Juan Pablo II el día que canonizó a sor Faustina.

Aunque nadie tomó en serio al principio a la religiosa, ella siguió difundiendo la misericordia.

En el Evangelio de San Juan se dice que del corazón de Cristo salían sangre y agua y en la visión de Faustina, según los estudios realizados sobre sus visiones, se dan esos dos elementos: el rayo rojo significa la sangre y el blanco el agua.

La monja, que sufrió muchas vejaciones por revelar sus visiones, falleció a los 33 años de tuberculosis.

La causa de beatificación fue promovida por el entonces obispo auxiliar de Cracovia Karol Wojtyla, pero el proceso fue detenido en el Vaticano, que consideraba los textos de las visiones como demasiado 'fuertes' como para ser publicados.

Al final se demostró que todo se debía a una mala traducción y Faustian fue beatificada en 1983 y proclamada santa en 2000 en el Vaticano ante más de 300.000 personas.

Casualidades de la vida, Juan Pablo II falleció la noche el 2 de abril, en la vigilia de la festividad de la Divina Misericordia, instituida por él mismo diez años antes.

 

 

 

 

 

Benedicto XVI reza con los jóvenes polacos y les entrega la ‘Llama de la Misericordia’, encomendándoles la misión de llevar la luz de la fe a todo el mundo.


Cracovia, 27 de mayo de 2006.- En Cracovia, la ciudad «predilecta» de su amado predecesor, Benedicto XVI ha rezado, esta tarde con los jóvenes polacos y les ha entregado la ‘llama de la Misericordia’, encomendándoles la misión de llevar la luz de la fe a todo el mundo. El encuentro, lleno de emoción y cordialidad, ha sido en el parque Blonie, lugar de todas las celebraciones Eucarísticas de Juan Pablo II en esta ciudad.


En el mismo parque donde Juan Pablo II reunía a millones de polacos siempre que regresó como Papa a la ciudad de la que fue arzobispo y cardenal, Benedicto XVI recibió hoy uno de los más grandes baños de multitud de su pontificado.


Durante toda la jornada, ríos de jóvenes se dirigieron hacia el parque Blonie, desafiando el frío y el mal tiempo que amenazaba con lluvia durante la tarde.


Sin embargo, el sol lució, permitiendo que los muchachos, de todas las edades, compartieran con el Papa inquietudes, le cantaran y mostraran estar dispuestos a llevar 'la luz de la fe por el mundo', como les pidió Benedicto XVI.


'Amigos míos. No tengáis miedo de apostar por Cristo. Echadle en falta como pilar de vuestra vida. Construid vuestra vida con El y para El, ya que no puede perder quien apuesta todo sobre el amor crucificado del Verbo Encarnado', afirmó el Papa.


Joseph Ratzinger añadió que, si en la construcción de su vida el cristiano encuentra a otros hombres que desprecian los pilares en los que la está construyendo (el cristianismo), 'no os desesperéis, tened la fe fuerte, ya que nuestra fe en Jesús muchas veces para fortalecerse debe confrontarse con la falta de fe de los otros', agregó.


El Papa, que se le vio feliz y sonriente, insistió y les dijo que quien 'construye sobre la roca', es decir con la mirada puesta en Jesús, 'sabe que puede contar con El en los momentos difíciles, ya que es una fuerza segura en la que confiar'.


Ratzinger les advirtió que no merece la pena construir las vidas sobre la arena, es decir sobre algo inseguro y movedizo, 'cuando lo pueden hacer sobre la roca (Jesús), teniendo así una casa que resiste en los momentos difíciles'.


'Tal vez es más fácil construir la propia vida sobre la arena movediza de la visión del mundo, lejana de la palabra de Jesús y a veces incluso contra ella, pero ese no es un modo prudente, ya que no tienen la seguridad de que no se puedan desatar tempestades y olas que la destruyan', afirmó el Papa echando mano a esa simbología.


El Pontífice insistió a los jóvenes en que no tengan miedo a Jesús y varias veces les reiteró que la 'única roca sobre la que vale la pena construir la vida es Cristo' y que hay una sola piedra sobre la que vale apoyar todo, que es Pedro y sus sucesores, los Papas.


A este respecto señaló que 'ni este Pedro que está ahora delante de vosotros (es decir, él)', ni los sucesivos Papas estarán contra el hombre ni contra la construcción de su vida, 'más al contrario se comprometerá con todo su corazón a ayudaros a construir vuestras vidas'.


Los jóvenes le respondieron con aplausos, ondear de banderas, algunas españolas, y 'Benedicto, Benedicto'. El Papa estaba feliz y se le notaba.


Tras el encuentro, el Papa regresó al arzobispado, donde de nuevo saludó a los presentes desde el balcón del edificio. Mañana volverá al parque Blonie para oficiar una misa con la que pondrá fin a su visita a Cracovia y que se espera sea también multitudinaria


El encuentro con los jóvenes, celebrado a últimas horas de la tarde, puso el broche a una jornada en la que Benedicto XVI viajó a Wadowice, la localidad donde nació Juan Pablo II, y en la que hizo votos para que el primer Papa polaco de la historia 'sea pronto elevado a la gloria de los altares'.


Después visitó el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, muy unido a la vida de Juan Pablo II, donde reiteró que espera que la Providencia 'nos conceda' la rápida santificación de Karol Wojtyla.


En esa peregrinación siguiendo las huellas del Papa Wojtyla, Benedicto XVI visitó también el santuario de la Divina Misericordia, en las afueras de Cracovia, donde se reunió con varios centenares de enfermos, a los que dijo que son el 'más elocuente testimonio de la misericordia de Dios'.


El santuario fue levantado para honrar el culto impulsado por Santa Faustina Kowalska, conocida como la santa Teresa de Jesús polaca, de la que Juan Pablo II se consideraba su discípulo.


Ese lugar traía grandes recuerdos a Juan Pablo II, ya que cuando era un simple seminarista clandestino y trabajaba en la fábrica de sosa caústica 'Solvay', cercana al convento, el joven Karol se detenía allí para rezar, tras conocer las visiones de la mística Kowalska.


La Misericordia Divina fue uno de los temas claves de su pontificado y prueba de ello es que su segunda encíclica 'Dives in Misericordia', de 1980, está inspirada en las revelaciones de Kowalska (1905-1938). (México Siempre Fiel)

 

 

 

 

Benedeto, Benedeto", era la porra más usada por los jóvenes que batían las palmas velozmente

Cracovia, POLONIA / Notimex.- El Papa Benedicto XVI exhortó el sábado a la juventud polaca a construir "una casa" cimentada en la fe, la esperanza, el perdón y en el amor a Cristo, durante la tercera jornada de su visita a Polonia.

"No tengáis miedo" llamó esta tarde Benedicto XVI a más de un millón de jóvenes polacos reunidos en el Parque de Blonia, llamado que evocó la frase más famosa del pontificado de su predecesor Juan Pablo II.

"Amigos míos, no tengáis miedo de ir a Cristo. Tened nostalgia de Cristo como fundamento de la vida.

Encended en ustedes el deseo de construir su vida con él y por él. Porque no puede perder aquel que apuntala todo sobre el amor del verbo encarnado", afirmó.

A las 18:30 horas local (16:30 GMT) el Papa arribó al parque a bordo del "papamóvil", en ese momento la multitud comenzó a gritar, cantar, agitar banderas del Vaticano y de Polonia.

"Benedeto, Benedeto", era la porra más usada por los jóvenes que batían las palmas velozmente.

Allí el pontífice se refirió a "una casa" que se debe construir sobre fuertes cimientos para que no sucumba, el edificio del cual estaba hablando es "la vida".

"En el corazón de cada hombre existe el deseo de una casa; aún mas en un corazón joven existe el gran anhelo de una casa propia, que sea sólida, en la cual no sólo se pueda regresar con alegría sino también con alegría se pueda recibir a cualquier huésped", afirmó.

"Es la nostalgia de una casa en la cual el pan cotidiano sea el amor, el perdón, la necesidad de comprensión, en la cual la verdad surja así como la paz en el corazón.

Es la nostalgia de una casa de la cual se pueda estar orgulloso porque no se cae", dijo.

Exhortó a todos a no tener miedo de desear esto, a no desanimarse ante la vista de la casa destruida, de los deseos vanos, de las nostalgias desvanecidas.

Se preguntó "¨cómo construir esta casa?" y señaló que se debe levantar en la necesidad de "construir sobre Cristo y en Cristo".

"Construir sobre Cristo quiere decir fundar sobre su voluntad todos los deseos propios, las esperanzas, los sueños, ambiciones y todos los proyectos", agregó.

"Significa decir a la propia familia, a los amigos y al mundo entero: señor, en la vida no quiero hacer nada contra ti", apuntó.

En cinco ocasiones consecutivas Benedicto XVI cuestionó ¨Qué significa construir sobre la roca? y afirmó "quiere decir construir con sabiduría, Jesús compara a aquellos que escuchan su palabra y la ponen en práctica como un hombre sabio que construyó su casa sobre la roca".

Al pronunciar este mensaje los jóvenes interrumpieron al pontífice con un largo aplauso, poco después comenzaron las porras: "Benedeto, Benedeto", él debió esperar que los asistentes hicieran silencio para continuar y lo hizo sonriendo en todo momento.

"Hay una sola roca sobre la cual vale la pena construir la casa, esta roca es Cristo, hay una sola piedra sobre la cual vale la pena apoyar todo.

Esta piedra es a quien Jesús le dijo: tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", aseguró.

Así, el Papa recordó a su predecesor Juan Pablo II y lo calificó como el "Pedro de nuestro tiempo", al tiempo que invitó a los presentes a seguir su ejemplo.

"Ustedes jóvenes han conocido bien al Pedro de nuestros tiempos. Por eso no olvidéis que en aquel apóstol está observando nuestro encuentro desde la ventana de Dios Padre, que también está delante de ustedes", dijo.

Recuerden "que ningún Pedro sucesivo estará nunca en contra de ustedes ni tampoco contra la construcción de una casa durable sobre la roca.

Al contrario empleará su corazón y ambas manos en ayudarles a construir la vida sobre Cristo y con Cristo", sentenció.

Al final de su mensaje el Papa escuchó, con un rostro de emoción y una gran sonrisa, cómo la multitud le ofreció una canción de saludo, la cual agradeció inclinando levemente la cabeza y juntando sus manos en forma de abrazo.

Los cánticos se multiplicaron, "Benedeto. Viva Benedeto" decían los presentes mientras observaban el rostro de aprobación del pontífice; un grupo de siete jóvenes entregaron seis trozos de roca en señal de adhesión a su mensaje.

Luego el Papa encendió con un cirio las velas de dos jovencitas que hicieron llegar esa misma luz a diversos puntos del parque, incluyendo a obispos, cardenales y autoridades presentes, entre los que destacó el primer ministro polaco Kazimierz Marcinkiewicz y su familia.

La llama se disperso entre los cientos de miles de católicos presentes formando una inmensa mancha luminosa en el atardecer de Cracovia.

La ceremonia culminó con la bendición apostólica y la salida del Papa a bordo del "papamóvil" en medio del canto de una orquesta y los aplausos de los presentes.

Este domingo en el mismo Parque de Blonia se tiene programado una misa masiva encabezada por el pontífice que, por la tarde, participará en un encuentro de oración en el antiguo campo de concentración de Auswichtz-Birkenau.



Miles de personas participan en Cracovia en una multitudinaria Misa oficiada por Benedicto XVI


EP - Miles de personas participan en Cracovia en una multitudinaria Misa oficiada por Benedicto XVI

Noticia publicada a las 10:30
domingo, 28 de mayo de aaaa


CRACOVIA (POLONIA), 28 (EUROPA PRESS)

Una multitud de más de cientos de miles de personas permanece congregada en el centro de Cracovia para asistir a la Santa Misa que el Papa Benedicto XVI pronunciará desde el mismo lugar en el que lo hiciera en su día su antecesor Juan Pablo II.

Muchas personas esperaron bajo la lluvia durante toda la noche en la explanada del parque Blonie la llegada del Sumo Pontífice mientras que otros, ataviados con paraguas y chubasqueros, continúan llegando en estos momentos. La Policía indicó que unas 800.000 personas se han congregado en los alrededores del lugar.

Con esta Misa, Benedicto XVI abre el último día de su visita a Polonia durante la que ha recibido el cariño y aplausos de los polacos especialmente cuando ayer manifestó su intención de que Juan Pablo II sea santificado "en un futuro muy pronto".

El último día de la visita estará destinado en parte a recordar la memoria de las víctimas del Holocausto. Tras oficiar la Santa Misa, el Papa acudirá al campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau.

El Papa seguramente se recogerá en oración ante el Muro de la muerte y después visitará el bloque 11, símbolo del martirio de millones de personas, así como también visitará la tumba donde murió San Maximiliano Kolbe.

Antes de volver a Roma pasará al campo de concentración de Birkenau para orar ante el Monumento Internacional a las víctimas construido al lado del horno crematorio número dos, donde se encontrará con una delegación de supervivientes al exterminio

 

 

 

Santo Padre a jóvenes polacos: Juan Pablo II nos invita a revigorizar la gracia de la fe
27/05/2006 - 01:09
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Luego de arribar al helipuerto de Cracovia y de dirigirse luego al Arzobispado, el Santo Padre se ha dirigido a los jóvenes que se encontraban en las afueras del lugar y les ha dicho que Juan Pablo II nos invita a “revigorizar la gracia de la fe, renovados en el Espíritu”.

A las 9 p.m., “siguiendo la tradición que empezó con las visitas de Juan Pablo II a Cracovia, se han reunido frente a la residencia del Arzobispo para saludar al Papa. Gracias por estar aquí y por su calurosa bienvenida”, dijo el Santo Padre.

“Sé que el segundo día de cada mes, a la hora de la muerte de mi amado predecesor, vienen juntos y rezan por su elevación a los altares. Esta oración sostiene el trabajo de todos los que trabajan en su Causa y enriquece los corazones de ustedes con muchas gracias”, continuó el Pontífice.

El Santo Padre recordó a Juan Pablo II, quien afirmó con relación al paso del tiempo, que “no podemos remediarlo. Sólo hay un remedio. Es el Señor Jesús. ‘Soy la resurrección y la vida’ significa que, sin importar la edad, sin importar la muerte, la juventud se encuentra en Dios. Este es mi deseo para todos ustedes, para todos los jóvenes de Cracovia, de Polonia y del mundo”.

“Esta era su fe, su firme convicción, su testimonio. Y hoy, a pesar de la muerte, él –joven en Dios– está entre nosotros. Él nos invita a revigorizar la gracia de la fe, renovados en el Espíritu y a vestirse “del hombre nuevo, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad" (Ef 4:24)”, señaló el Papa.

Antes de impartir una bendición en latín a los jóvenes presentes, el Santo Padre les agradeció “nuevamente por querer estar conmigo esta noche. Por favor, comuniquen mis saludos y bendiciones a los miembros de sus familias y sus amigos. ¡Gracias!”

 

 

 

 

Papa quiere pronta santificación de Juan Pablo II

Sábado 27 de Mayo, 2006 6:09 GMT


CRACOVIA, Polonia (Reuters) - El Papa Benedicto XVI dijo el sábado que rezaba para que su predecesor Juan Pablo II pudiera ser nombrado santo lo más pronto posible, emocionando a los polacos que quieren ver a su hijo favorito canonizado en tiempo récord.

El Papa, visitando la tierra natal de Juan Pablo, Wadowice, en el sur de Polonia, leyó un cuidadosamente elaborado comunicado en polaco a una alegre multitud, diciendo que rezaba para que Juan Pablo "pueda pronto ser elevado a la gloria de los altares."

Más tarde, en un sitio sagrado cercano querido por el finado Pontífice, el cardinal de Krakovia Stalislaw Dziwisz -secretario personal de Juan Pablo II durante los 26 años de su papado- agradeció a Benedicto XVI por reunirse con los creyentes que rezan allí diariamente por su rápida canonización.

Luego de un corto intercambio con Dziwisz, Benedicto se volcó hacia la multitud que ondeaba banderas e hizo un comentario improvisado que no dejó ninguna duda de lo que significaba su declaración formal en Wadowice.

"Me gustaría decir que, como nuestro querido arzobispo cardenal Stanislaw, espero que la Divina Providencia nos conceda pronto la beatificación y canonización de nuestro querido Papa, Juan Pablo II," dijo en italiano en italiano el pontífice alemán, de 79 años de edad.

La multitud de más de 15.000 personas cogregada en el santuario de Kalwaria Zebrzydowska festejó cuando sus palabras fueron traducidas al polaco. Como en Wadowice, algunos tenían carteles que decían "Santo Súbito" (Hazlo santo ahora).

Más tarde, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, advirtió que la santificación no era inminente.

"Creo que el Santo Padre estaba expresando lo que todos sentimos en común. Dijo: 'Ojalá Dios quiera que nosotros compartamos esta alegría con él'. No debemos agregar mucho más a lo que dijo el Papa," expresó Navarro-Valls.

VISITA SENTIMENTAL

Benedicto XVI puso a Juan Pablo II en la vía rápida hacia la santificación, apenas un mes después de ser elegido para sucederlo en abril de 2005.

Aunque su caso está avanzando rápido, la iglesia requiere pruebas de un milagro gracias a la intercesión de un candidato luego de su muerte, como condición para la beatificación -un paso intermedio en el camino hacia la santificación- y pruebas de un segundo milagro para la canonización.

Una monja francesa aseguró que había sido inexplicablemente curada del mal de Parkinson -la enfermedad que sufrió Juan Pablo II los últimos años de su vida- luego de rezarle al extinto Papa.

Benedicto XVI se encuentra en un peregrinaje de cuatro días a Polonia para rendir homenaje a Juan Pablo II y construir una relación con un país profundamente católico y que ve como un aliado clave en los esfuerzos para reavivar las creencias y valores cristianos en una Europa cada vez más secular.

En una reunión con la juventud, Benedicto XVI instó a los "corazones jóvenes" a no dejarse amedrentar en su búsqueda de la felicidad en los tiempos modernos y a construir sus vidas sobre una sólida base de fe y aprendizaje de Jesús.

"Es tonto, de hecho, construir sobre arena cuando puedes hacerlo sobre roca y así tener una casa que es capaz de soportar cada tormenta," dijo el Papa a una audiencia de 600.000 jóvenes reunidos en una pradera en Cracovia.

LOS HUÉRFANOS DE JUAN PABLO

Más reservado que su predecesor, Benedicto XVI ha deleitado a los "huérfanos de Juan Pablo II," leyendo sus discursos en parte en polaco.

"Este es un nuevo Papa pero todavía la misma iglesia, y también creo que Juan Pablo II está aquí con nosotros," dijo Dariusz Kryczka, un estudiante de 20 años en la reunión juvenil.

La visita de Benedicto XVI a Wadowice, una pequeña ciudad al pie de las montañas Tatra, fue el punto más sentimental del peregrinaje. Alrededor de 30.000 personas llenaron la Plaza Juan Pablo II en el corazón de la ciudad, ondeando banderas del Vaticano y de Polonia.

Antes de dirigirse a la multitud, Benedicto rezó en la iglesia barroca donde Karol Wojtyla (Juan Pablo II) fue bautizado y cumplió el papel de monaguillo. Luego visitó un museo que preserva las dos habitaciones en donde el futuro Papa vivió cuando era niño.

 

© Reuters 2006Todos los derechos reservados

 

 

 

Benedicto XVI llega a Polonia para revitalizar a la Iglesia en el país con más católicos de Europa

El Papa recuerda a los sacerdotes que deben ser «especialistas en promover el diálogo con Dios y no expertos en política»

Ángel Villarino

Benedicto XVI llega al aeropuerto de Varsovia para iniciar un viaje de cuatro días por tierras polacas. Miles de fieles de todas las edades cubrieron los diez kilómetros que separan el aeropuerto de la ciudad para arropar al Pontífice


Varsovia- «Los fieles sólo piden una cosa a los sacerdotes: que sean especialistas en promover el encuentro entre el hombre y Dios. Al sacerdote no se le pide que sea un experto en economía, construcción o política. De él se espera que sea un experto en vida espiritual». El mensaje lanzado ayer por Benedicto XVI durante su primera jornada en Varsovia afronta un tema crucial para la Iglesia de hoy: hasta qué punto la toma de partido en asuntos políticos y mundanos debe centrar la labor del clero. En Polonia, la actividad de una radio católica de gran audiencia, «Radio María» (dirigida por el redentorista Tadeusz Rydzyk y sostenida por varios obispos), ha causado «no pocos problemas a la Iglesia», en palabras del diario «Avvenire», órgano de información del Episcopado italiano. Su retransmisión, donde no han faltado mensajes antisemitas, fue llamada al orden por el Vaticano.
También preocupa la irrupción de organizaciones de extrema derecha que buscan aparecer ligadas a movimientos católicos, como la «Liga de las Familias» y los «Grupos de Autodefensa», cuyos líderes tienen procesos abiertos por actos de violencia pública, xenofobia y antisemitismo.
Solventar problemas. «Avvenire» llegó a definir a uno de sus líderes, Roman Gyertich, como «tradicionalista con venas antisemitas» y le tildó de «personaje vergonzoso». Y es que Benedicto XVI no sólo ha venido a Polonia a protagonizar un apoteósico homenaje final a Juan Pablo II y ofrecer un gesto histórico visitando Auswitch, sino que también pretende revitalizar la espiritualidad de los polacos y solucionar ciertos problemas internos de su Iglesia. Como por ejemplo, la división de la Conferencia Episcopal, donde no todos están de acuerdo en juzgar a varios sacerdotes acusados de colaboracionismo con el régimen comunista.
En este sentido, la agenda del Papa de ayer habla por sí sola: charló con autoridades políticas, ofreció un discurso ante el clero, visitó la nunciatura y promovió el diálogo inter-religioso con un encuentro ecuménico en el que, no casualmente, hubo representantes hebreos y musulmanes. El Pontífice insistió en los «esfuerzos orientados a la unidad plena de los cristianos» y subrayó puntos de contacto entre ortodoxos y católicos, así como el «buen momento del diálogo a nivel mundial».
Varsovia se había preparado a conciencia para recibir el evento, con un despliegue organizativo y policial espectacular, así como con curiosas prohibiciones, como la venta de alcohol o de anuncios publicitarios de contenido sexual. Los fieles respondieron con entusiasmo, saludando al Pontífice durante los casi 10 kilómetros que separan el aeropuerto del centro de la ciudad. Pero la gran reunión en torno al Papa será hoy, durante la homilía en la plaza Pilsudski, la misma donde Juan Pablo II lanzó el 2 de junio de 1979 su histórico mensaje a toda la nación polaca.

Claves
>El Pontífice quiere reavivar a la Iglesia en el país con más católicos de Europa.
>Varios grupos «ultra» buscan aparecer ligados a la Iglesia, algo que el Papa intenta desvincular.
>«Debéis ser especialistas en promover el encuentro entre Dios y el hombre».
>«Nadie pide a los sacerdotes que sean expertos en economía, política o construcción».

 

 

 

Discurso de Benedicto XVI al llegar a Polonia en CASTELLANO
VARSOVIA, jueves, 25 mayo 2006: Publicamos el discurso que pronunció Benedicto XVI este jueves por la mañana al aterrizar en el aeropuerto internacional de Varsovia/Okecie, después de haber recibido las palabras de bienvenida del presidente de Polonia Lech Kaczynski.


Señor presidente,


ilustres señoras y señores,


señores cardenales y hermanos en el episcopado,


queridos hermanos y hermanas en Cristo:


Con mucha alegría me encuentro hoy entre vosotros en tierra de la República Polaca. He deseado mucho esta visita, al país y entre la gente de la cual provenía mi amado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II. He venido para seguir las huellas del itinerario de su vida, desde la infancia hasta su partida al memorable cónclave de 1978, y sobre este camino quiero encontrar y conocer mejor a las generaciones de creyentes que le ofrecieron al servicio de Dios y de la Iglesia y a cuantos han nacido y madurado para el Señor bajo su guía pastoral como sacerdote, obispo y Papa.


Nuestro camino común estará acompañado por el lema: «Permaneced firmes en la fe». Lo recuerdo desde el inicio para afirmar que no se trata sólo de un viaje sentimental, aunque también lo sea, sino de un itinerario de fe, enmarcado en la misión que me ha confiado el Señor en la persona de Pedro apóstol, quien fue llamado a confirmar a los hermanos en la fe (Cf. Lucas 22, 32). Yo también quiero beber de la fuente abundante de vuestra fe, que mana sin interrupción desde hace más de un milenio.


Saludo al señor presidente y le doy las gracias de corazón por las palabras que me ha dirigido en nombre de las autoridades de la república y de la nación. Saludo a los señores cardenales, a los arzobispos y a los obispos. Dirijo un saludo también al primer ministro y a todo el gobierno, a los representantes del Parlamento y del Senado, a los miembros del Cuerpo Diplomático junto con su decano, el nuncio apostólico en Polonia. Me alegra la presencia de las autoridades regionales, con el alcalde de Varsovia. Quiero dirigir un saludo también a los representantes de la Iglesia ortodoxa, de la Iglesia evangélica de Augsburgo y de las demás iglesias y comunidades eclesiales. Y lo dirijo también a la comunidad judía y a los seguidores del Islam. Por último, saludo de corazón a toda la Iglesia en Polonia: a los sacerdotes, a las personas consagradas, a los alumnos de los seminarios, a todos los fieles, y sobre todo a los enfermos, a los jóvenes y los niños. Os pido que me acompañéis con el pensamiento y la oración para que este viaje sea fecundo para todos nosotros y nos lleve a profundizar y reforzar nuestra fe.


He dicho que el recorrido de mi camino en este viaje a Polonia está marcado por las huellas de la vida y del servicio pastoral de Karol Wojtyła y por el itinerario que recorrió como Papa peregrino en su propia patria. Por este motivo, he querido detenerme principalmente en dos ciudades tan queridas para Juan Pablo II: la capital de Polonia, Varsovia, y su sede arzobispal, Cracovia.


En Varsovia me encontraré con los sacerdotes, con las diferentes iglesias y comunidades eclesiales no católicas, y con las autoridades estatales. Espero que estos encuentros traigan abundantes frutos para nuestra fe común en Cristo y para las realidades sociales y políticas en las que viven los hombres y las mujeres de hoy.


Se ha previsto una breve visita a Czestochowa y un encuentro con los representantes de los religiosos y religiosas, con los seminaristas y con los miembros de los movimientos eclesiales. La mirada cariñosa de María nos acompañará en nuestra búsqueda común de un vínculo profundo y fiel con Cristo, su Hijo.


Y, por último, me detendré en Cracovia para poder dirigirme, desde allí, a Wadowice, a Kalwaria, a Lagiewniki, a la catedral de Wawel. Sé muy bien que son los lugares más amados por Juan Pablo II, pues están ligados a su crecimiento en la fe y a su servicio pastoral. No faltará un encuentro con los enfermos y los que sufren en el lugar que quizás es el más apropiado para una cita con ellos, el Santuario de la Divina Misericordia en Lagiewniki. No podré faltar, tampoco, cuando los jóvenes se reúnan con motivo de la vigilia de oración. Con mucho gusto estaré con ellos y espero disfrutar con su testimonio de fe joven y vigorosa.


El domingo nos encontraremos en la pradera de las Blonia para celebrar la solemne santa misa de acción de gracias por el pontificado de mi querido predecesor y por la fe en la que siempre nos ha confirmado con la palabra y el ejemplo de su vida. Y, por último, me dirigiré a Auschwitz. Allí espero reunirme sobre todo con los supervivientes de las víctimas del terror nazi, procedentes de diferentes naciones, que han sufrido la trágica opresión. Todos rezaremos juntos para que las heridas del siglo pasado cicatricen con la medicina que el buen Dios nos indica al invitarnos al perdón recíproco, y nos ofrece en el misterio de su misericordia.


«Permaneced firmes en la fe», éste es el lema de este viaje apostólico. Quisiera que estos días sirvieran para fortalecernos en la fe a todos nosotros, a los fieles de la Iglesia que está en Polonia y a mí mismo. Para quienes no tienen la gracia de la fe, pero tienen en su corazón la buena voluntad, que mi visita sea un momento de fraternidad, de benevolencia y de esperanza. Estos valores eternos de la humanidad constituyen un fundamento firme para crear un mundo mejor, en el que cada quien pueda encontrar la prosperidad material y la felicidad espiritual. Se lo deseo a todo el pueblo polaco. Dando las gracias una vez más al señor presidente, al episcopado polaco por la invitación, abrazo cordialmente a todos los polacos y les pido que me acompañen con la oración en este camino de fe.


[Traducción realizada por Zenit


© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]

 

 

 

 

 

VARSOVIA
Benedicto XVI celebra misa ante 270.000 polacos
El papa Benedicto XVI celebró misa para unas 270.000 personas en un lluvioso viernes en la misma plaza de Varsovia donde su predecesor, Juan Pablo II, inspiró el movimiento Solidaridad contra el gobierno comunista en una histórica visita en 1979. En su sermón, Benedicto cuestionó la idea del relativismo moral, que no contempla valores absolutos, y defendió las creencias tradicionales de la iglesia.

En comentarios leídos en polaco por un ayudante, Benedicto advirtió a los fieles contra aquellos que "buscan falsificar la palabra de Cristo y retirar del Evangelio esas verdades que a su parecer son demasiado incómodas para el hombre moderno".

"Ellos tratarán de dar la impresión de que todo es relativo, incluso las verdades de la fe dependerían de la situación histórica y la interpretación humana. Sin embargo, la iglesia no puede acallar el espíritu de la verdad", dijo en comentarios que hicieron eco a su homilía en el funeral de Juan Pablo II el año pasado.

Los espectadores soportaron la lluvia ayudados con ponchos y paraguas, llenando la enorme plaza de Pilsudski, reunidos ante una cruz de metal de 25 metros de alto, colocada en una plataforma.

El lugar recordó la decisión de Juan Pablo II de "renovar la faz de la Tierra, en este lugar", en la misma plaza, entonces llamada de la Victoria, durante su triunfal primera visita a su país natal desde que fue elegido papa.

Su aparición representó un reto a a las autoridades ateas comunistas y se le considera la inspiración para que el fundador del movimiento Solidaridad, Lech Walesa, conformara una unión sindical opositora al gobierno comunista apoyado por los soviéticos, mismo que cayó en los años de 1989 y 1990.

 

 

 

Benedicto XVI rindió en Varsovia, en el histórico lugar conocido como la Plaza de la Victoria, un sentido homenaje a Juan Pablo II a quien calificó como el gran polaco y denunció a quienes falsifican a Cristo.

Enérgica denuncia

De manera enérgica y contundente, el Papa Benedicto XVI hizo especial énfasis en la condenan de quienes falsifican en la sociedad del siglo XXI a Cristo, su palabra, y erradican del Evangelio la verdad. Las palabras del Papa han sido acogidas por los periodistas que acompañan en este viaje a Polonia como una condena explícita de Benedicto XVI de la película ´El Código Da Vinci", (CDV) el film blasfemo producido por la compañía Sony en base al libro de Dan Brown.

Asimismo el Papa dedicó a Juan Pablo II gran parte de su homilía en la misa oficiada en la Plaza Pilsudsk, conocida como la Plaza de la Victoria, de Varsovia. El Papa ha celebrado una misa en el mismo lugar donde hace 27 años la ofició Juan Pablo II en una ceremonia llena de significado y recuerdo.

Bajo un gran aguacero

Ante miles y miles de personas que han asistido a la misa bajo una intensa lluvia, el Papa Benedicto XVI resaltó la figura de Juan Pablo II y del también fallecido cardenal primado Stefan Wyszynski, cuyas vidas –ha dicho- están fuertemente unidas a la historia de Polonia. Benedicto XVI, que como es habitual no ha arrogado elogios para Juan Pablo II, le ha llamado "ese gran polaco" y ha pedido a este pueblo que mantenga la fe y les ha animado a transmitirla a las generaciones futuras.

También Benedicto XVI ha denunciado que el relativismo domina en la sociedad y que hay personas e instituciones que "haciendo caso omiso de la tradición intentan falsificar la palabra de Cristo y erradicar del evangelio la verdad, demasiado incómoda para el hombre moderno".

Traslado a Czestochowa

De esta forma Benedicto XVI ha concluido su estancia en la capital polaca, primera etapa de la visita de cuatro días que realiza a Polonia siguiendo las huellas de Juan Pablo II.

A primera hora de esta tarde, Benedicto XVI partirá hacia el santuario de Czestochowa, donde venerará a la virgen negra de Jasna Gora y después se trasladará a Cracovia, la ciudad de la que Juan Pablo II fue arzobispo y cardenal, en la que pasó cuarenta años de su vida. El sábado, en esta peregrinación por los lugares de la vida de Juan Pablo II, Benedicto XVI visitará Wadowice, el pueblo donde nació Karol Wojtyla.

 

 

 

 

SEGUNDO DÍA EN POLONIA
Benedicto XVI pide a los católicos que resistan «la tentación del relativismo»
12.22 horas

El papa celebró en Varsovia la primera misa de su viaje a Polonia bajo una lluvia torrencial y ante más de 300.000 fieles.

Primer día: El Papa homenajea a Juan Pablo II y al pueblo judío

El papa Benedicto XVI ha llamado a la Polonia católica a resistir «a la tentación del relativismo», durante la primera misa de su viaje al país natal de Juan Pablo II, celebrada en Varsovia bajo una lluvia torrencial y ante más de 300.000 fieles.

En plena polémica por el estreno mundial del filme El Código Da Vinci, inspirado en la leyenda de una descendencia de Jesús, el papa fustigó a los que «como ya ocurrió en siglos pasados, quisieran falsificar la palabra de Cristo y retirar sus verdades al Evangelio».

«Según esas gentes, esta verdad es demasiado incómoda para el hombre moderno», comentó Benedicto XVI. «Se trata de crear la impresión de que todo es relativo, y que incluso la verdades de la fe dependerían de la situación histórica y de la evaluación humana».

El Papa ha reiterado su llamado, repetido en innumerables ocasiones desde el comienzo de su pontificado, a «no ceder a la tentación del relativismo y de la interpretación subjetiva y selectiva de las santas escrituras». El papa alemán inició su homilía con la misma frase que su predecesor había pronunciado 27 años antes en la misma plaza Pilsudski, en el centro de Varsovia, en su primer retorno a la entonces Polonia comunista. «Con ustedes, deseo entonar un canto de gratitud a la Providencia, que hoy me permite estar con ustedes como peregrino», declaró Benedicto XVI en polaco como lo había hecho Juan Pablo II en el 1979.

Benedicto XVI recordó los cambios políticos ocurridos en Polonia y en el mundo durante el pontificado del papa polaco. «¿Cómo no agradecer a Dios por la libertad y el sentido de la dignidad que la gente volvió a encontrar en numerosos países?», ha exclamado, haciendo alusión a la caída del sistema soviético en Europa central al fines del 1989.

 

 

 

 

POLONIA / Benedicto XVI comienza su visita a Polonia

El Papa en la tierra de su "amado predecesor"

Jueves, 25 de mayo 2006

El avión del Papa Benedicto XVI ha aterrizado esta mañana en el aeropuerto de Okecie de Varsovia, a las 10.58 horas. El Pontífice comienza así un viaje de cuatro días por los lugares en los que su predecesor, Juan Pablo II, pasó su juventud. El Papa también tiene previsto visitar los antiguos campos de concentración nazis de Auschwitz y Birkenau, en una visita cargada de simbolismo para muchos judíos, pues Joseph Ratzinger perteneció a las Juventudes Hitlerianas y formó parte del Ejército alemán en su juventud.

El Pontífice fue recibido en el aeropuerto internacional de Varsovia por el presidente polaco, Lech Kaczynski, y una multitud de unas 1.000 personas, que agitaban las banderas blancas y amarillas del Vaticano.

"Tenía muchas ganas de hacer esta visita al país natal y al pueblo de mi querido antecesor", declaró el Papa a su llegada. "He venido para seguir los pasos de sus vida", añadió. Benedicto XVI tiene previsto recorrer Polonia hasta el 28 de mayo, haciendo escala en algunos de los lugares más amados por Juan Pablo II, como los santuarios marianos de Jasna Góra y Wadowice, ciudad natal de Karol Wojtyla; y otros clave para la historia, como el campo de exterminio de Auschwitz.

Muchos polacos no católicos estarán especialmente pendientes de la visita del Papa a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, donde el régimen nazi exterminó a 1,5 millones de personas. Para muchos judíos polacos, la visita está cargada de simbolismo, ya que Benedicto XVI perteneció a las Juventudes Hitlerianas y formó parte del Ejército alemán, del que desertó antes del fin de la II Guerra Mundial.

"Creo que esta visita dará la oportunidad de reconciliación y diálogo (entre católicos y judíos) a un nivel mucho más alto", manifestó el rabino jefe polaco, Michael Schudrich, quien participará en el acto de Auschtwitz junto al Papa recitando un 'Kaddish', la oración judía para la muerte.

Polonia, entusiasmada con la visita

Polonia se ha preparado con entusiasmo para la visita del Papa. En las inmediaciones de la catedral de Varsovia ya se pueden encontrar carteles con la leyenda: "Bienvenido Benedicto XVI. Santo Padre, refuerza nuestra fe".

Además, ha eliminado las tasas de visado a los ciudadanos de los países vecinos del este de Europa con el objeto de facilitar la entrada a los peregrinos católicos, según informó el ministro del Interior, Ludwik Dorn. Además, los peregrinos no tendrán necesidad de probar que llevan la cantidad mínima de dinero exigida para pasar 10 días de estancia en Polonia (1000 zlotys o 250 euros).

Benedicto XVI, por su parte, tratará de conectar con un país que durante 26 años se mantuvo orgulloso de que el Sumo Pontífice Juan Pablo II fuese polaco.

 

 

 

 

 

25 de mayo de 2006 14:36

El Papa viaja a Polonia siguiendo los pasos de Juan Pablo II

VARSOVIA (Reuters) - El Papa Benedicto XVI empezó el jueves una peregrinación de cuatro días por Polonia para volver sobre los pasos de su predecesor Juan Pablo II y ayudar a desterrar los persistentes fantasmas de la ocupación de Alemania durante la guerra.

Reflejando sensibilidad sobre su pasado alemán, el Pontífice dijo antes de abandonar Roma que finalizaría su viaje en el campo de la muerte nazi de Auschwitz como un católico que rinde homenaje a las víctimas.

Benedicto XVI, de 79 años, visitará ciudades y santuarios que fueron fundamentales en la vida de Juan Pablo II en Polonia y en sus numerosas visitas como Papa. Un gran desafío será superar la incomodidad que algunos polacos sienten ante el hecho de que su sucesor proceda de Alemania.

Una multitud de varios miles de personas vitorearon y aplaudieron en el aeropuerto cuando le oyeron leer el inicio de su discurso en un claro polaco con un ligero acento alemán.

"He venido a seguir el ejemplo de su vida, de su niñez hasta su salida del memorable cónclave de 1978", dijo Benedicto de su "querido predecesor".

Continuando en italiano, subrayó que el viaje no era "meramente sentimental (...) sino un viaje de fe, una parte de la misión confiada a mí por el Señor".

Decenas de miles de personas llenaron las calles de Varsovia, saludando con banderas amarillas y blancas del Vaticano, esperando el paso del Papa mientras muchos oficinistas se congregaban alrededor de pantallas de televisión para atisbar al pontífice y oírle hablar en polaco.

COOPERATION POLACO-GERMANA

El presidente polaco, Lech Kaczynski; el primer ministro, Kazimierz Marcinkiewicz, y otros destacados políticos dieron la bienvenida a Benedicto XVI en el aeropuerto Federico Chopin de Varsovia bajo un cielo nublado.

"Estamos cada vez más cerca y hemos visto el gran modelo de cooperación entre un alemán y un polaco", dijo Kaczynski, presentando los años de trabajo de Benedicto XVI con Juan Pablo II como un ejemplo para la amistad polaco-germana.

"Sentimos que se está produciendo una verdadera reconciliación en el área de la fe, del cristianismo y del amor".

Benedicto XVI, que formó parte de forma involuntaria de las Juventudes Hitlerianas durante la guerra y sirvió brevemente en una unidad antiaérea se reunirá con supervivientes y líderes judíos en Auschwitz.

Unos 1,5 millones de personas, en su mayoría judíos, fueron asesinados en Auschwitz, un pilar de la "Solución Final" de los nazis diseñada para eliminar el judaísmo europeo.

"Rezamos juntos porque las heridas del pasado siglo se curen, gracias al remedio que Dios en su bondad ha prescrito para nosotros pidiéndonos que nos perdonemos los unos a los otros", declaró.

Antes de partir de Roma, Benedicto XVI dijo que hacía el viaje como un católico más que como un ciudadano de un país. "Siempre tenemos que aprender que somos por encima de todo católicos y nuestras nacionalidades tienen un lugar relativo en la comunidad global del catolicismo".

/Por Philip Pullella y Natalia Reiter/


Reuters

 

 

 

Vaticano/Polonia.- El Papa repite que la Iglesia tiene que pedir perdón por el mal cometido en el pasado
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Benedicto XVI afirma que los sacerdotes no tienen que ser expertos en economía o política

 

ROMA/VARSOVIA, 25 May. (EP/AP) -


El Papa Benedicto XVI repitió hoy que, como dijo Juan Pablo II, la Iglesia tiene que pedir perdón por el mal cometido en el pasado, pero sin "caer en fáciles acusaciones en ausencia de pruebas reales o ignorando las diferentes pre-comprensiones de entonces", durante su discurso al clero polaco en la catedral de San Juan de Varsovia.


Después de su llegada a Polonia, donde comenzó hoy su viaje oficial, el Papa hizo su primera parada la catedral de Juan el Bautista de Varsovia para dar un discurso al clero. "Creemos que la Iglesia es santa pero en ellas también existen hombres pecadores" dijo el Papa recordando las palabras de Juan Pablo II durante el Jubileo del 2000. Benedicto XVI fue recibido en el templo por un largo aplauso, y pareció algo sorprendido y emocionado.


"Se necesita humilde sinceridad para no negar los pecados del pasado pero no caer en fáciles acusaciones en ausencia de pruebas reales o ignorando las diferentes pre-comprensiones de entonces. Además la "confessio peccati" (confesión de los pecados) ene que estar siempre acompañada de la "confessio laudis (confesión de las alabanzas)", puntualizó el Papa.


El Pontífice quiso de esta manera destacar que la Iglesia "pidiendo perdón por el mal cometido en el pasado, tenemos que recordar el bien realizado (...) que ha dado frutos excelentes".


En su discurso, el Papa se dirigió a los sacerdotes polacos y les pidió que no se dejen llevar "por la prisa de que el tiempo dedicado a Cristo en silenciosa oración sea tiempo perdido". "Es allí que nacen los más maravillosos frutos del servicio pastoral", añadió. Una parte del mensaje del Pontífice fue dedicada a la necesidad de cultivar el silencio.


"Me gusta recordar la experiencia vivida el año en Colonia, Fui testigo de un profundo e inolvidable silencio de un millón de jóvenes el momento de la adoración del Sacramento. Este silencio orante nos unió, nos donó tanto bienestar. En un mundo donde tiene tanto ruido, se necesita la adoración silenciosa", dijo


Después, a los sacerdotes les dijo que tienen que "ser especialistas en el promover el encuentro del hombre con Dios", y no "expertos en economía, construcción o política". Añadió también que el sacerdote joven necesita la guía del maestro "para que no se pierda entre las tantas la propuestas del momento" y no caiga "ante la tentación del relativismo y del permisividad".

 

 

 

 

 

Benedicto XVI, en la senda de Juan Pablo II

La visita de Benedicto XVI revive la euforia papal en Polonia.
Una cálida recepción brindó Polonia a Benedicto XVI, al inicio de su visita de 4 días a la tierra de Juan Pablo II. Una visita no carente de matices políticos, especialmente por tratarse de un Papa alemán.

"He venido a seguir las huellas de su vida, desde su infancia hasta su partida al memorable cónclave de 1978", dijo Benedicto XVI a su llegada a Polonia, expresando su alegría de estar en la patria de su "querido antecesor", Juan Pablo II. Sus palabras, pronunciadas en polaco, fueron recibidas con júbilo por los centenares de personas que se congregaron para recibir al pontífice alemán, quien concluirá su viaje el domingo con gesto que acapara la atención de la opinión pública: una visita al antiguo campo de exterminio nazi de Auschwitz.

 

Hitos de peregrinación

 


Los lugares que recorrió Karol Wojtyla marcan ahora la ruta de Joseph Ratzinger. Este viaje papal, sin duda, está animado por el propósito de marcar la continuidad con el Pontificado de Karol Wojtyla y tendrá un carácter preponderantemente religioso, si bien no por ello carece de interés político. Benedicto XVI irá, por ejemplo, al santuario nacional de Czestochowa, que es el centro de peregrinación más importante de Europa, después de Lourdes y Fátima. El programa también incluye el paso por Wadovice, la ciudad natal de Juan Pablo II.

 

En 1979, su primer viaje como Papa a su patria, el Pontífice polaco visitó Varsovia y Cracovia, donde movilizó a las masas que se oponían al sistema entonces imperante en Polonia. Poco después se fundó el sindicato Solidaridad. También Benedicto XVI celebrará misas en Cracovia y Varsovia, donde se espera que aborde el tema de la evolución política en el país.

 

Implicaciones políticas

 


El Papa alemán y el presidente polaco. En Polonia, la religión sigue teniendo un papel importante e implicaciones políticas que no dejan de presentar aspectos problemáticos. Por ejemplo, la emisora católica ultraconservadora Radio María da qué hablar debido a sus comentarios antieuropeos, antialemanes y antisemitas. Últimamente sus críticas también han apuntado contra el Papa, muy popular el en el país. La emisora acusó a Benedicto XVI de no ser imparcial, debido a su origen alemán, sobre todo en lo tocante al antisemitismo.

 

Independientemente de lo anterior, la visita del Pontífice a Auschwitz tendrá, lógicamente, un peso especial. No es la primera vez que Joseph Ratzinger acude al mayor centro de exterminio erigido por los nazis, pero si la primer en que lo hace como Papa alemán. En consecuencia, cada una de sus palabras tendrá allí una resonancia particular. Desde ya, Benedicto XVI ha dicho que espera reunirse allí con "los sobrevivientes del terrorismo nazi, procedentes de distintos países, que padecieron bajo esa tiranía." Y adelantó que "pediremos juntos que sanen las heridas del pasado", siguiendo la palabra de Dios que "nos exhortó a perdonarnos unos a otros".


Un Papa alemán va a Auschwitz


4 Benedicto XVI visita Polonia


Roma/Varsovia (dpa) - El momento más destacado de la visita de Benedicto XVI a Polonia vendrá al final de todo. El último punto en el programa se llama "Auschwitz".


Joseph Ratzinger sabe que las cámaras de todo el mundo le estarán apuntando: un Papa alemán en un campo de exterminio nazi en suelo polaco. Un Papa alemán que atraviesa la puerta del campo bajo la cínica inscripción "Arbeit macht frei" ("El trabajo hace libre").


¿Qué gestos dará? ¿Qué dirá?


Ya en una ocasión un alemán causó impresión en la Polonia de la posguerra con un gran gesto: fue el canciller Willy Brandt al arrodillarse en 1970 ante el monumento a la resistencia en el gueto de Varsovia.


Ratzinger es por el contrario más comedido. "De él no se esperan actos espontáneos", opina un teólogo en Roma. Sólo una cosa está clara: el segundo viaje al extranjero del Papa no será fácil, aunque seguramente sí histórica.


"La visita de Benedicto no tiene sólo un significado eclesiástico, sino también europeo y nacional", opina el cardenal Jozef Glemp, primado de la Iglesia Católica polaca. "El que un alemán venga a Varsovia, una ciudad destruida por los alemanes, es un signo de que ha cambiado el rostro del mundo".


Varsovia es la primera estación del viaje: nada más bajar el jueves del avión de Alitalia, el pontífice de 79 años se encontrará con representantes de la Iglesia y con el presidente Lech Kaczynski. Por la tarde habrá un encuentro ecuménico.


El primer momento destacado del programa será una misa a cielo abierto el viernes. Su predecesor Juan Pablo II acostumbraba a predicar aquí ante millones de personas, pero para el polaco Varsovia era un "partido en casa". Para muchos es una incógnita, a cuántos fieles conseguirá "movilizar" el alemán.


La próxima estación, también el viernes, será el famoso centro de peregrinaciones de Chestokowa, donde se reunirá con sacerdores y seminaristas. Para el sábado está prevista una escala nostálgica en Wadowice, donde creció Juan Pablo II.


En dicha localidad está prevista una visita a la casa natal de Karol Wojtyla y una "reunión con la población", según afirma el Vaticano. Después, el Papa se trasladará a Cracovia, donde Wojtyla fue arzobispo.


El domingo será el día más duro para Benedicto. Primero celebrará una misa a cielo abierto y después visitará el campo de exterminio de los nazis.


"Pocos de nosotros saben por experiencia propia hasta qué punto el ser humano es sometido, humillado y denigrado bajo un régimen totalitario". Esto lo dijo Juan Pablo II hace muchos años durante una misa en Auschwitz. Fue uno de los momentos más conmovedores de su pontificado.


El Papa alemán se tomará hora y media para su visita a Auschwitz. En el lugar no habrá una misa, pero sí un momento de oración y una reunión con supervivientes y representantes de los judíos polacos.


Se rezará el Kaddish gebetet, una de las oraciones judías más importantes, que se reza también para recordar a los muertos. El Papa visitará también el "bloque de la muerte", en el que muchos reclusos fueron asesinados o torturados.


En Polonia, según se afirma, prefieren que sea una visita de "gestos silenciosos" en lugar de una "peregrinación masiva".

 

 

 

Benedicto XVI visita la tierra de Juan Pablo II

El Pontífice llegó a Varsovia para recorrer el país de su predecesor y promover la reconciliación polaco-alemana tras las heridas de la Segunda Guerra Mundial. El domingo, el el Papa visitará los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau.


Benedicto XVI, el primer Papa alemán en visitar Polonia.



El Papa Benedicto XVI arribó hoy a Polonia para una visita destinada a honrar a su predecesor Juan Pablo II en su tierra natal y promover una mayor reconciliación polaco-alemana tras las heridas de la Segunda Guerra Mundial.
"Quería mucho hacer esta visita a la tierra natal y al pueblo de mi amado predecesor, el siervo de Dios Juan Pablo II. Vine a seguir los pasos de su vida", dijo Benedicto en polaco al iniciar su primer discurso, que luego terminó en italiano.
El pontífice fue recibido en el aeropuerto de Varsovia por el presidente polaco, Lech Kaczynski, y el cardenal Jozef Glemp, el primado de la Iglesia Católica de Polonia.
Benedicto XVI, el primer Papa alemán en visitar Polonia, sonreía ampliamente al descender del avión y agitaba una mano en ademán de saludo, mientras que con la otra fijaba el solideo a su cabeza para evitar que se volara con el viento. Cientos de personas ya se habían congregado desde las primeras horas de la mañana en Varsovia para esperar la llegada de Benedicto XVI.
Pero la cantidad de gente que agitaba banderas amarillas y blancas del Vaticano al paso del Papa fue ostensiblemente menor a la que acostumbraba recibir a Juan Pablo II en sus numerosas visitas a su Polonia natal.
Los hechos más sobresalientes de la visita de cuatro días de Josep Ratzinger incluyen una misa el viernes en el centro de Varsovia en el lugar donde Karol Wojtyla alentó al movimiento Solidaridad en 1979, durante el dominio comunista.
Luego viajará a Wadowice, la ciudad natal de Juan Pablo II, y a Cracovia, donde su antecesor sirvió como arzobispo.
El domingo, el obispo de Roma visitará los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, donde sus compatriotas nazis asesinaron a 1,5 millones de personas, en su mayoría judíos.
La visita de un Papa alemán que se enroló en la Juventud Hitleriana y luego desertó del ejército germano al terminar la guerra en 1945 es un hecho cargado de significancia para las relaciones católio-judías, una de las causas favoritas de Juan Pablo II, que también visitó Auschwitz en su viaje de 1979.

 

 

Kaczynski evoca enseñanzas de Juan Pablo II al recibir al Papa


El presidente polaco, Lech Kaczynski, evocó las enseñanzas de Juan Pablo II al recibir hoy en el aeropuerto de Varsovia al papa Benedicto XVI, a quien agradeció que haya elegido Polonia como destino de su primer viaje apostólico.

'Los polacos sentimos una gran necesidad de conservar para las generaciones actuales y futuras las enseñanzas e ideas de Juan Pablo II y sabemos que en esa obra tendremos el concurso de Su Santidad, un gran teólogo y un gran pastor de la Iglesia', dijo Kaczynski.

También puso de relieve que no es coincidencia que en el trono de San Pedro al Pontífice polaco le haya sucedido un Papa alemán.

'Es algo muy simbólico, porque los polacos y los alemanes son dos pueblos vecinos, por la geografía, pero que se vieron muchas veces separados por la historia. Hoy nos acercamos cada vez más gracias a la cooperación y a la reconciliación también espiritual, algo muy importante no solo para nuestros pueblos'.

Kaczynski recordó que el papa Benedicto XVI siempre ha defendido la opinión de que la democracia puede funcionar bien solamente cuando la gente tiene conciencia y siempre quiso que Europa se guiase por esa convicción.

El presidente celebró que en el itinerario de la visita del Papa se encuentre también el que fuera campo nazi de exterminio de Auschwitz-Birkenau, un lugar que, subrayó, como ningún otro niega esos valores que son la libertad, el amor por el prójimo y la tolerancia.

'Escucharemos -dijo- con mucha atención las palabras que Su Santidad diga en Auschwitz, el impulso que dé esa visita a la causa de la reconciliación '.

En su respuesta, Benedicto XVI se dirigió a la comitiva de bienvenida y a las personas congregadas en el aeropuerto en polaco con las palabras: 'Me alegro mucho de poder estar hoy entre vosotros, en Polonia, el país del que salió mi amado predecesor, el siervo de Dios Juan Pablo II'.

'He venido para seguir sus huellas, para recorrer su vida, desde la infancia hasta el momento en que partió hacia aquel memorable cónclave de 1978. Me gustaría conocer a la generación de Juan Pablo II y los lugares en los que se formó para llegar a ser Sumo Pontífice', señaló.

Benedicto XVI resumió brevemente los lugares que visitará en Polonia, como Varsovia, Czestochowa, Cracovia, Wadowice, Kalwaria Zebrzydowska, además del campo de exterminio de Auschwitz.

'Allí querré reunirme con aquellos que sufrieron el terror nazi, personas de distinta nacionalidad que padecieron una opresión inhumana', dijo.

 

Terra Actualidad - EFE

 

 

 

Vengo a seguir las huellas de Juan Pablo II: Benedicto XVI

Señala que la visita a este país no es sólo sentimental sino también un itinerario de fe, ya que, dice, "he venido para seguir sus huellas (Juan Pablo II), en este camino deseo conocer mejor a las generaciones de creyentes que lo ofrecieron al servicio de Dios”




Dedica Papa a víctimas de Auschwitz primeras palabras en Polonia 06:37

Benedicto XVI inicia visita en Polonia 04:22





Notimex
El Universal
Varsovia
Jueves 25 de mayo de 2006

07:55 El Papa Benedicto XVI afirmó hoy, al arribar al aeropuerto internacional de Okecie en Varsovia, que su viaje a Polonia está marcado por las huellas de la vida, el servicio pastoral y la peregrinación de Karol Wojtyla en su patria.
“Recuerdo desde el principio que no se trata simplemente de un viaje sentimental, válido incluso desde este punto de vista, más bien es un itinerario de fe; en este camino deseo fortalecerme de la fuente abundante de vuestra fe ” , dijo al iniciar su gira por este país.

“Deseo tanto esta visita en el país y entre la gente de la cual provenía mi amado predecesor, Juan Pablo II. He venido para seguir sus huellas, en este camino deseo conocer mejor a las generaciones de creyentes que lo ofrecieron al servicio de Dios”, explicó.

“Nuestro camino común será acompañado del lema: 'permaneced firmes en la fe'. Espero que nuestros encuentros traigan abundantes frutos para nuestra comunión en Cristo, además para la realidad social y política en que viven los hombres y mujeres de hoy”, agregó.


El avión papal aterrizó a las 11:00 hora local (9:00 GMT) y se enfiló a una explanada en la que esperaban el presidente de Polonia, Lech Kacynski, el primer ministro Kazimierz Marcinkiewicz y el cardenal Jozef Glemp, arzobispo de Varsovia.


A unos metros, un grupo de peregrinos comenzó a agitar banderas de Polonia (blanco y rojo) y del Vaticano (amarillo y blanco), al mismo tiempo que entonaban cánticos y oraciones.


Tras descender del avión, el Papa fue escoltado por el presidente hasta un templete, desde el cual escucharon los himnos pontificio y polaco, interpretados por una banda militar.


En un discurso en lengua polaca, Kacynski subrayó la herencia de Juan Pablo II para Polonia, y afirmó que la realidad política actual se encuentra signada por la democracia y la estabilidad económica.


Benedicto XVI agradeció en italiano por la bienvenida a las autoridades -representantes del parlamento, del senado, miembros del cuerpo diplomático, cardenales y obispos-, al comenzar su mensaje, que fue traducido por un sacerdote.


El Papa enumeró las actividades programadas para la gira, que culminará este domingo 28 de mayo, y que incluyen visitas a las ciudades que marcaron la vida polaca del extinto pontífice Juan Pablo II: Varsovia, Cracovia, Czestokowa, Wadowice, Kalwaria y Auswichtz.


Poco después del mediodía, Benedicto XVI abordó un coche descapotado que lo trasladó hasta la catedral de San Juan por las calles de Varsovia, en las cuales se apostaron desde temprano los fieles para verlo pasar.


sgf

Actualizado ( Domingo, 24 de Agosto de 2008 08:27 )  
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